1 DE MAYO

FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO Y DÍA DEL TRABAJO

Trabajar- repito, en mil modos- es propio de la persona humana. Expresa su dignidad de ser creada a imagen de Dios. Por eso se dice que el trabajo es sagrado, el trabajo es sagrado”

Papa Francisco (01-05-2019)

 

1.INTRODUCCIÓN

La Fiesta de San José Obrero, Patrono de los trabajadores, se celebra el 1 de mayo desde el año 1955, en que fue instituida por el Papa Pío XII ante un grupo de obreros reunidos en la Plaza   de   San   Pedro   del vaticano. La Iglesia estableció el primer día de este mes como la fiesta de San José obrero, “esposo de María y padre en funciones de Jesús”. Carpintero en Nazaret. José, el trabajador nato que entendió las carencias, supo de estrecheces en su familia y las llevó con dignidad, razón por la que fue designado patrono de “todos los obreros del mundo”, protector ante Dios y escudo para “tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo“.

La celebración del 1 de mayo de este año 2021, ha estado enmarcado por varias situaciones, una de ellas es la precariedad laboral y la pérdida de empleo a raíz de las condiciones que ha impuesto la emergencia sanitaria producto del COVID-19; además, vale la pena recordar las palabras que el Papa Francisco dirigió a los Movimientos Sociales el año anterior: “Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo”.

Hoy, que es la fiesta de San José Obrero, también el Día del Trabajador, rezamos por todos los trabajadores, para que a nadie le falte el trabajo y que sean justamente remunerados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y la belleza del descanso.

2.LECTIO DIVINA

Lectura de Hechos de los Apóstoles 2,42-47

“Se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Pero el temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo. Por lo demás, el Señor agregaba al grupo a los que cada día se iban salvando”.

Palabra de Dios.

Para Meditar

  • ¿Qué me dice el texto sobre la fraternidad?
  • ¿Qué me dice el texto sobre el bien común?
  • ¿Qué le digo a Dios, a partir de este texto
  • ¿Qué conclusiones me deja esta meditación sobre mi relación con el mundo del trabajo y mi prójimo?

 

3.TEMA

EL TRABAJO DIGNO, UN DERECHO IRRENUNCIABLE

VER

Una particularidad de este 1 de mayo de 2021 es que millones de personas han perdido su trabajo en todo el mundo. Esta realidad es más dura con aquellos que viven y subsisten con el llamado trabajo informal, afectando la calidad del empleo, aumentando los niveles de desempleo, la pobreza laboral existente, las redes de protección social, los salarios, la seguridad y la salud en el trabajo, la participación de los trabajadores en las empresas y el derecho al descanso.

Hoy más de 2.200 millones de personas viven por debajo del límite de la pobreza. Aun teniendo trabajo, 780 millones de seres humanos no logran vivir en condiciones dignas. Preocupa también la brecha salarial entre mujeres y hombres, olvidando que el trabajo digno ofrece perspectivas de desarrollo personal y colectivo, urge construir un mundo más justo.

Los sistemas financieros globalizados generan crisis, con costos sociales enormes; los empleos son ahora más precarios, en las fábricas, las oficinas y el campo; los sentimientos de incertidumbre están creciendo, no sólo entre los pobres y los desposeídos, sino también entre las clases medias; trabajar duramente ya no garantiza una vida libre de pobreza. El mundo está lleno de pobres con empleo.

En este año de pandemia, otra realidad muchas veces silenciada es el trabajo escasamente valorado de hombres y mujeres que pese a sus condiciones laborales débiles y precarias, son esenciales para el cuidado de la vida.

JUZGAR

El trabajo humano es la vocación recibida de Dios y hace al hombre semejante a Dios porque con el trabajo el hombre es capaz de crear; el trabajo da dignidad.

Pero esta dignidad muchas veces es pisoteada, así como la han pisoteado en la historia, incluso hoy hay muchos esclavos del trabajo para sobrevivir. Trabajo forzado, mal pagado, con la dignidad vulnerada. Por ello, cualquier injusticia cometida contra el trabajador es un atropello a la dignidad humana.

Como Iglesia hoy nos unimos a muchos creyentes y no creyentes que celebran este día del trabajador para aquellos que luchan por la justicia en el trabajo. Es necesario también resaltar la labor de los empresarios que no quieren despedir a sus empleados, que cuidan a los trabajadores como si fueran sus hijos.

Estamos convencidos que, para el desarrollo humano, el trabajo digno es imprescindible debido a que el gran problema hoy del empleo en el mundo es la precariedad.

ACTUAR

Es tiempo de eliminar las desigualdades. Es el momento de que los gobiernos tomen decisiones pensando en los últimos.

Es urgente construir una economía sostenible, diferente, que afronte la actual crisis económica y social del país, toda vez que es la única manera de estar a la altura de nuestra tarea en “Nuestra Casa Común”.

Tener un empleo justamente remunerado para que todos puedan acceder a un trabajo digno y disfrutar del descanso en familia; es la exhortación vehemente de la Iglesia que nos recuerda que el hombre con su labor continúa la obra creadora de Dios, invitándonos a luchar por la justicia en el mundo laboral. Por lo tanto, el fin del trabajo no es la productividad, sino el desarrollo de la persona.

Al celebrar este día del trabajo y la festividad de San José Obrero, la Doctrina Social de la Iglesia nos invita a recordar que “el trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de la persona”, donde insiste en la necesidad que toda persona cuente con un trabajo digno justamente remunerado como uno de los pilares de la dignidad humana.

Debemos reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad, que aprendamos de esa primera comunidad cristiana descrita en el libro de los Hechos de los Apóstoles, Hch 2, 42-47, donde los “creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno».

No obstante, en la actualidad, una pequeña parte de la humanidad avanzó, mientras la mayoría se quedó atrás, con el riesgo de que nos azote otro virus, que es el del egoísmo indiferente, el que hace que pensemos que la vida mejorará si nos va bien a cada uno de nosotros, descartando a los pobres y vulnerables; donde cada quien podría decir que no es su tarea ocuparse de los necesitados, es un problema complejo que le toca a otros.

Aprovechemos esta prueba a la que nos somete la pandemia, como una oportunidad para preparar el mañana de todos; porque sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro. Pero esta crisis nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos frágiles, iguales y valiosos.

Por todo ello, es necesario fortalecer nuestra responsabilidad personal y colectiva a fin de lograr que los mercados funcionen en provecho de todos. Hacer del trabajo decente una vía para salir de la pobreza que afiance la dignidad personal hacia un gozo pleno de la riqueza de la vida.

Liberar la potencialidad creativa del espíritu empresarial, inventando nuevas empresas que respondan a necesidades humanas aún no satisfechas. Maximizar no sólo el justo beneficio sino también el impacto social. Medir los réditos de la inversión más allá del balance final. Es fundamental preocuparnos por las personas y la naturaleza al mismo tiempo.

 ORACIÓN

Encomendemos a la Misericordia de Dios todas las personas afectadas por el desempleo a causa de la actual pandemia. ¡Que el Señor sea la Providencia de todos los necesitados y nos anime a ayudarlos!

Pidamos también, la intercesión de San José que, con las herramientas en la mano, nos ayude a luchar por la dignidad del trabajo, donde haya empleo para todos y que sea digno.

Padre Jaime Humberto Henao Franco

Director

1 de mayo de 2021